Cada vez más me siento inclinado a creer que realmente existe el
destino, hay cosas que están planeadas para que ocurran y tienen que ocurrir
pase lo que pase, se me viene a la mente las películas de terror sobre este
tipo de suerte planificada por una fuerza sobrenatural que por cierto no me
gustan, pero el caso es que al vivirlas
algunas veces no descartan esta posibilidad.
Como ahora que se me da por escribir y
pongo música al azar y es un tipo de música que nunca había escuchado y me motiva
a que fluyan las palabras, o cuando por ejemplo caminas de regreso a casa después
del trabajo y de un momento a otro recibes algo celestial que te inclina a
pensar en cosas o personas específicas, un lugar al que tienes que ir, o
alguien a quien llamar. Si es por la primera opción te embarcas y partes rumbo
a lo desconocido con lo único claro para ti que estás haciendo lo correcto; mi intuición
siempre me ha llevado a grandes aventuras he conocido otros países, cultura y
gente interesante; como también he llegado a lugares en donde solo me he dejado
llevar por mi intuición, calles de varios sentidos cerrar los ojos y dejarme
llevar por ella me ayuda a encontrar el camino correcto. He querido no hacerle
caso en ocasiones y ver lo que sucedía dándole la contra, los resultados no han
sido buenos, pero una vez más repetiré el ejemplo de que uno no aprende hasta
que te sucede, así aprendimos a caminar y así descubrimos que hay cosas que
pueden dañarte como en la época de nuestra niñez ,que nos decían no te subas ahí
te vas a caer y las consecuencias finales fueron que te caíste pero de esta
experiencia aprendiste que no es bueno subirte a las sillas y saltar de una en
una como puentes.
Me tocó vivir algunas experiencia de
lugares en los que estar ahí me ha impactado y todo indicaba que estuvo
planeado así desde el principio, no conocía de la existencia de ellos pero las
condiciones fueron sucediendo, llegar a un parque donde querer sentarme y no
poder porque por razones inexplicables esa misma tarde estaba cerrado por fumigación
y no estaba permitido el acceso, caminar entre la multitud decidir regresar a
casa, ver que bus me puede traer, cogerlo y a unas cuadras escuchar al conductor
decirnos que no terminará el recorrido y que nos dejara en una avenida donde
podamos hacer escala para otras rutas, bajarme y ver un parque agradable,
bancas verdes piso verde, todo verde, me encanta el verde, quedarme un rato y
descubrir que ese era el lugar al que tenía que llegar en el que por fuerzas
misteriosas había salido de mi casa, disfrutarlo y regresar a casa satisfecho.
En el caso de personas me sucede que de la
nada llegan a mi mente recuerdos, nostalgia, ganas de saber cómo están y solo
basta una llamada para darme sorpresas, como en el preciso momento que llamo me
dicen que está naciendo su primera hija y compartir ese sentimiento, es increíble;
por otro lado llamar y darte con la sorpresa que este amigo que no vive en tu
ciudad y al que no llamas muy seguido por no decir nunca está de visita en la
tuya y que no está muy lejos y que un reencuentro es posible, también son cosas
que te emocionan. Mi instinto.



No hay comentarios:
Publicar un comentario